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Quien olvida su pasado, no comprende su presente

 

La Titanomaquia

 

Cuando Zeus creció, quiso tomar el poder que tenía su padre y recurrió a Métis (prudencia) para que le ayudara. Ésta le proporcionó una droga que hizo vomitar a Cronos todos los hijos que había devorado y, con el apoyo de sus hermanos y hermanas, Zeus luchó contra su padre y los titanes. Fue una guerra larga que duro 10 años.

Zeus, aconsejado por su madre, decidió liberar a  los cíclopes y los Hecatonquiros  para que les ayudaran, pues éstos, encerrados por orden de Cronos, deseaban vengarse.

 

 

Dio muerte a Campe que los custodiaba y, una vez libres, los cíclopes dieron a Zeus: el trueno y el Rayo; a Hades, un casco mágico que le hacía invisible al que lo usara, y a Poseidón, el tridente, cuyo choque conmovía a la tierra y al mar (según el trabajo de nuestras compañeras de clase, fue Hefesto quien otorgó el tridente a Poseidón).

 

Al final, Zeus y los olímpicos quedaron vencedores. Arrojaron a los titanes del cielo y los encerraron en el Tártaro.

Tras la victoria, los dioses se echaron a suertes el reparto del poder. Se acordó que Reus se regiría el universo y tendría como reino del cielo; Poseidón, el mar y Hades, el mundo subterráneo.

 


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1 comentario

Mapi Olmos -

Buen trabajo, Ana María, mañana comentamos en clase.
Un saludo.
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